¿Cuál es el límite del consumo prudente de alcohol?

Cuando nosotros consumimos alcohol, en alguna situación de la vida cotidiana, frecuentemente nos preguntamos ¿Cuál es el límite del consumo prudente de bebidas alcoholicas? ¿Cuántas copas de cerveza, vino o bebidas blancas nos podemos permitir? ¿Tenemos límites? ¿O continuamos bebiendo hasta la embriaguez?

La cuantificación de Unidades de Bebida Estándar que veremos a continuación, nos dará un parámetro de evaluación.

También veremos los conceptos generales, los diferentes tipos de consumo y la dependencia al alcohol.

He preparado un video en el que te explico con más detenimiento lo que veremos aquí:

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# 1. Bebida alcohólica

Aquella bebida en cuya composición está presente el etanol en forma natural o adquirida, y cuya concentración sea igual o superior al 1% de su volumen.


# 2. Cuantificación del consumo de alcohol

ubeNo sólo las personas que presentan alcoholismo pueden tener consecuencias adversas de las bebidas alcohólicas, sino también cualquier persona que consuma por encima de los límites del consumo prudente, tanto si se trata de un consumo regular como ocasional.

Existe una forma de medir el consumo de alcohol que es la llamada Unidad de Bebida Estándar (UBE). La misma es igual a 10 gr. de etanol, que equivale al contenido de alcohol etílico de una copa de vino o de cerveza.

Sin embargo para una bebida destilada, el resultado fue de 20 gr., por lo que se decidió que una copa o combinado de una bebida alcohólica destilada equivale a 2 UBE.

Equivalencia de la UBE en gramos de alcohol y en tipos de bebidas
1 UBE = 10 g de alcohol puro = 1 copa de vino o cerveza = 1/2 consumición de destilados
1 UBE = 1 vaso o copa de vino = 1 cerveza (caña, mediana, quinto, botellín, etc.) = 1 vermut
2 UBE = 1 copa de coñac = 1 ginebra = 1 whisky = 1 combinado (cuba libre, gintonic, etc.)


 # 3. Consumo de Riesgo

Aquella pauta de consumo de alcohol que conlleva un riesgo de daños futuros para la salud física o mental, pero que no se traducen en problemas físicos o mentales actuales.

Se considera consumo de riesgo de alcohol aquel que supera los límites del consumo moderado (o prudente) y que aumenta el riesgo de sufrir enfermedades, accidentes, lesiones o trastornos mentales o del comportamiento.

El consumo de riesgo se ha sido definido como un consumo casi diario superior a 40 gr de etanol al día en varones y superior a 24 gr de etanol al día en mujeres.

El consumo ocasional de riesgo, en las personas que habitualmente no toman bebidas alcohólicas o lo hacen de manera muy moderada y ocasionalmente puede tomar varias consumiciones en un solo día y en pocas horas.

El consumo de riesgo de alcohol es motivo de gran preocupación sanitaria y social, dado que su prevalencia, mucho más elevada, puede causar las mismas enfermedades médicas y psiquiátricas que el alcoholismo.

Esto supone un importante reto para la prevención de enfermedades médicas, trastornos mentales y del comportamiento, agresividad, violencia, suicidio y mayor vulnerabilidad hacia la dependencia de otras drogas.


# 4. Bebedor de riesgo

Se considera a cualquier bebedor que cumpla alguno o varios de los siguientes criterios:

  • La Organización Mundial de la Salud considera como bebedor de riesgo a los varones que consumen 28 o más UBEs/semana (280 o más gr. de etanol puro) y a las mujeres que consumen 17 o más UBEs/semana (170 gr. de etanol puro/semana).

  • Aquellos bebedores que consumen gran cantidad de alcohol en poco tiempo, más de 8 UBEs (más de 80 gr. de etanol puro), en una sola ocasión o en un período corto de tiempo (horas), al menos una vez al mes.

Beber hasta la embriaguez produce un efecto de deterioro de la capacidad de razonamiento, la toma de decisiones y la capacidad de auto-control del comportamiento.

En tal estado, la persona presenta desinhibición de impulsos sexuales y agresivos que favorecen la aparición de discusiones, peleas, agresiones, relaciones sexuales no planificadas o abuso sexual, de los cuales puede ser tanto el agresor como la víctima.

Además, el deterioro de la coordinación motora puede ser la causa de accidentes y lesiones, incluso por caídas en la calle, en el trabajo o en el propio hogar.

  • Cualquier consumo en menores de edad, mujeres embarazadas y personas con actividades, enfermedades y tratamientos que desaconsejen el consumo.


# 5. Consumo perjudicial

Es el consumo de alcohol que, independientemente de la cantidad consumida, ya está afectando a la salud física o mental, ej., alteración del funcionamiento hepático, episodios depresivos relacionados con el consumo de alcohol.

En la práctica se tiende a considerar que un consumo regular por encima de los 60 gr/día de etanol en el hombre, o de los 40 gr/día en la mujer, es probable que llegue a provocar las alteraciones propias del consumo perjudicial.

Un consumo superior a estos límites en varones dobla el riesgo de padecer: enfermedades hepáticas, hipertensión arterial, algunos cánceres y de sufrir una muerte violenta. En mujeres, aumenta el riesgo de padecer enfermedades hepáticas y cáncer de mama.


# 6. Dependencia del alcohol o alcoholismo

alcohol

Incluye todos los trastornos mentales y del comportamiento ocasionados por el consumo de bebidas alcohólicas y que se da en bebedores que tienen dificultades para controlar dicho consumo.

El deterioro en la capacidad de controlar el consumo de alcohol puede ser intermitente y muy ligero, en las fases iniciales de la enfermedad, pero puede llegar a ser continuado e intenso.

Cuando una persona ha desarrollado una grave dependencia del alcohol tendrá dificultades de retornar a un consumo moderado y cuando pruebe bebidas alcohólicas volverá a experimentar los mismos problemas para controlar su consumo.

Por este motivo, el objetivo ideal sería que el paciente alcohólico se mantuviera sin tomar bebidas alcohólicas, de manera continuada, sin embargo, lo más probable es que su actitud ante tal objetivo sea bastante ambivalente.

Esto puede contribuir a que su evolución curse con la alternancia de períodos de remisión de la enfermedad y períodos de recaída, en los que su vida se desorganiza y puede llegar a estar fuera de control.

Más adelante, puede conducir a una “robotización” progresiva de la conducta de auto-administración de alcohol y a una pérdida de control tan grave como la de cualquier otra drogodependencia por vía intravenosa.

 

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By | 2016-12-28T21:11:05-03:00 abril 8th, 2015|alcoholismo, Terapia láser|0 Comments

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